Comunidad Cane

27 diciembre 2007

Esperando Encontrarnos algún dia.

Ya que se acerca el comienzo de la 4a temporada de Lost y que Jaume me ha comentado este artículo creó conveniente publicarlo (cal fer-ho i es de justícia).




Un detallado informe sobre las nueve clases de espectadores que miran la serie más original de los últimos tiempos. Y tú, ¿dónde te ubicas?

Desde hace un par de años el mundo está repartido entre dos clases de personas: los que nunca han visto LOST, y todos los demás seres humanos de la Tierra. El que jamás ha visto la serie, a estas alturas, es porque tiene problemas graves para adaptarse a la sociedad o porque vive en sitios del mundo que están signados por las guerras y el hambre. En el artículo de hoy nos centraremos en la Humanidad que sí ve la serie, que está dividida, a su vez, en nueve subgéneros. Vamos con un detalle minucioso de cada uno.

EL DESENTENDIDO


Este grupo minoritario ve los capítulos de LOST un poco por la tele de aire y otro poco por cable, doblados y sin atender a la cronología natural. Es una raza que nunca sabe si primero cayó el avión y después Hugo se hizo millonario, o si fue al revés. Confunde las emisiones repetidas de TVE con flashbacks de cuarenta minutos, cree que John Locke se volvió paralítico por culpa del impacto y suele preguntarse por qué Walt se hace cada vez más pequeño. Se los reconoce por la frase: “¿Pero no estaban en Sydney? ¿Por qué entonces los taxis parecen ingleses?”.

EL ANSIOSO


Este espécimen ve cada capítulo tres veces el mismo día. Cuando aparece el .avi en Mininova lo descarga para verlo en inglés sin entender ni pizca, pero al menos se entera sobre quién es el flashback. A las cuatro horas encuentra un subtítulo en portugués, ve el episodio de nuevo y comprende un 18%. Mientras tanto, con el dedo gordo del pie derecho va haciendo refresh en SubDivx a ver si aparece el sub en español. Ya de madrugada lo encuentra, pero se queda dormido por la mitad del episodio. Se los reconoce por la frase: “Me parece que me han echado del trabajo, cariño”.

EL MEMORIOSO


Extendida raza que no piensa seguir disfrutando de la serie hasta que no se resuelva el misterio del oso polar. No le importa el humo negro, ni la aparición del padre de Locke en la isla, ni por qué razón el ruso tuerto nunca se muere. Este grupo obcecado se quedó con la espina en el ojo desde el capítulo cuatro. Hasta que alguien no le explique qué hacía un oso polar en una isla del Pacífico, no podrá seguir viendo la serie en paz. La ve, pero mascullando. Su frase es: “Bah, esto una mierda, no sé por qué sigo viendo semejante idiotez”.

EL MAKINOFERO


A esta especie fisgona no le importa la serie en sí, sino lo que ocurre fuera de cámaras. Se interesan por la relación de los actores, leen las entrevistas que les hacen a los productores y sacan conclusiones entrelíneas; juran que Libby y Analucía fueron expulsadas del plató por conducir borrachas y que por eso tuvieron que matarlas “fuera de guión” y conocen el motivo de la tirantez entre el segundo guionista y el iluminador. Se los descubre por la frase: “No entiendo cómo pueden estar perdidos si está clarísimo que graban en Hawaii, martes, jueves y viernes”.

EL BIBLIOTECARIO


Esta especie, que nunca antes había tocado un libro, desde que está fanatizada con LOST ya ha devorado doce volúmenes de filosofía, cuatro novelas cortas de Dickens, la obra completa de Stevenson y el 'Contrato Social' de Rousseau. En cada página de estos libros cree encontrar un guiño que echa luz sobre los misterios de la isla. Es un grupo convencido de que LOST es una serie emparentada con la literatura de alto nivel. Se los reconoce porque miran los episodios fumando en pipa y van diciendo a cada rato: “Uhmmm, interesante planteamiento…”, mientras apuntan cosas en una libretita azul.

EL DESENCANTADO


Esta raza vio la primera temporada con la boca abierta, recomendó la serie, participó en foros y debates trasnochados, se tatuó un I LOVE LOST en el muslo y se compró el DVD original. Pero desde la segunda temporada empezó a perder la fe. Demasiadas preguntas sin respuestas, demasiados fanáticos alrededor. Ahora se ha convertido en el peor detractor de la saga. Odia LOST y adora '24'. Ha vendido sus DVD originales en eBay y se tapa el tatuaje con vergüenza. Suscribe la famosa frase: “Si Jack Bauer estuviera en la isla, el programa se llamaría Encontrados”.

EL FANATICO


A esta especie no le importa el hilo narrativo, ni que los guionistas se droguen en mitad de la segunda temporada, ni los misterios que no se resolverán nunca, como Libby babeando en el psiquiátrico. Son amantes incondicionales y siempre lo serán. Si en el próximo episodio todos los náufragos aparecen en el planeta Urano, con el pelo color platino y en vez de actuar recitan a Shakespeare con música rumana de fondo, los fanáticos seguirán viendo la serie como si no hubiera pasado nada. Han hecho suspensión de la realidad para siempre. Se los distingue por la frase: “Todo tiene un porqué, los guionistas no han dejado un solo cabo suelto, ya lo verás”.

EL CONSPIRANOIDE


Extravagante grupo humano que dice haber visto al menos un cruzamiento de trama en cada episodio. No les alcanza con haber descubierto la cara de Walt en una caja de leche Dharma, o un video de Sayid en medio de un flashback de Hugo. También aseguran —por ejemplo— haber visto a Kate besando a Fiti en un capítulo de Los Serrano. Esta especie duerme con los ojos abiertos y tiene problemas de eyaculación precoz. Su frase recurrente: “¿El conductor de ese coche aparcado no era Sawyer? ¿Lo habéis visto? Da la vuelta, acelera. Yo creo que era Sawyer… ¡Ahora todo tiene sentido!”.

EL JESUITA


Mayoritaria especie que sólo tiene vida para recomendar LOST a los que nunca la han visto. Son una nueva estirpe de misioneros, pero en lugar de pregonar a Jesucristo entre los indígenas, promocionan la serie a los cuatro vientos. Te graban un CD sin que se lo pidas, te consiguen folletería y posters, te envían wallpapers por correo y, si aun así no logran convertirte en fanático, se encierran contigo un fin de semana y te pasan la primera temporada completa. Se lo reconoce por la frase: “Mira, mira, mira… ¿Lo ves? ¿Ves el humo negro? ¿Cómo que no estabas atento? Espera que rebobino y te lo paso cuadro por cuadro”.

Conclusión:
Para elaborar esta clasificación sólo he tenido que usar mi propia experiencia esquizofrénica. Como casi todos ustedes, en algún momento he estado en alguno de los nueve grupos. Ahora sospecho estar varado en Jesuita, pero a veces tengo ataques de Memorioso y algunos ramalazos de Bibliotecario. Lo único cierto es que todos los grupos humanos aquí expuestos esperan con ansias el inicio de la cuarta temporada. Incluso los que odian LOST.
Porque a estas alturas, odiar LOST es una forma más o menos original de amarla en secreto.


Ja queda menys perque torni, tranquils...


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